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Predica domingo 18 de octubre 2011

Predica domingo 18 de octubre 2011——Pastor Efraín Avelar
El destino profético que Dios ha preparado para las familias

1Sa 9:1 Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita.
1Sa 9:2 Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.

1Sa 9:3 Y se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl; por lo que dijo Cis a Saúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas.
1Sa 9:4 Y él pasó el monte de Efraín, y de allí a la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Después pasaron por la tierra de Benjamín, y no las encontraron.

1Sa 9:5 Cuando vinieron a la tierra de Zuf, Saúl dijo a su criado que tenía consigo: Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, abandonada la preocupación por las asnas, estará acongojado por nosotros.

1Sa 9:6 El le respondió: He aquí ahora hay en esta ciudad un varón de Dios, que es hombre insigne; todo lo que él dice acontece sin falta. Vamos, pues, allá; quizá nos dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino.
1Sa 9:7 Respondió Saúl a su criado: Vamos ahora; pero ¿qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué ofrecerle al varón de Dios. ¿Qué tenemos?

1Sa 9:8 Entonces volvió el criado a responder a Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; esto daré al varón de Dios, para que nos declare nuestro camino.

1Sa 9:9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente.)
1Sa 9:10 Dijo entonces Saúl a su criado: Dices bien; anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios.

1Sa 9:11 Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas doncellas que salían por agua, a las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente?
1Sa 9:12 Ellas, respondiéndoles, dijeron: Sí; helo allí delante de ti; date prisa, pues, porque hoy ha venido a la ciudad en atención a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.

1Sa 9:13 Cuando entréis en la ciudad, le encontraréis luego, antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el sacrificio; después de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora le hallaréis.

1Sa 9:14 Ellos entonces subieron a la ciudad; y cuando estuvieron en medio de ella, he aquí Samuel venía hacía ellos para subir al lugar alto.

1Sa 9:15 Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo:
1Sa 9:16 Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.
1Sa 9:17 Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo.
1Sa 9:18 Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: Te ruego que me enseñes dónde está la casa del vidente.
1Sa 9:19 Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón.
1Sa 9:20 Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Más ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?

1Sa 9:22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo a la sala, y les dio lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres.
1Sa 9:23 Y dijo Samuel al cocinero: Trae acá la porción que te di, la cual te dije que guardases aparte.

1Sa 9:24 Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y la puso delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel.

1Sa 10:1 Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?
1Sa 10:2 Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?
1Sa 10:3 Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino;

1Sa 10:4 los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos.
1Sa 10:5 Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.
1Sa 10:6 Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.
1Sa 10:7 Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.

1Sa 10:17 Después Samuel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa,
1Sa 10:22 Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había venido allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está escondido entre el bagaje.

El tema de hoy habla de un campesino que se convirtió en rey por un maravilloso destino profético.
Al abordar este tema, quiero señalar que todos fuimos creados con habilidades proféticas, porque todos tenemos en alguna medida intuición o percepción de cosas que suceden a nuestro alrededor. Cuando hablamos con algunas personas, percibimos cuando no son sinceras. Pero los padres, especialmente las madres, tienen una intuición para descubrir cuando algo no está bien en la familia. Recuerdo que cuando tenía unos 12 años de edad, con unos amiguitos no muy “recomendados”, decidimos aprender a fumar. Así que ese día, no fuimos a la escuela y pasamos esa tarde tratando de sacar humo por la nariz y todas esas cosas que hacen los fumadores. Recuerdo que llegué a casa como a las 8 de la noche y como en las noches regulares, le dije buenas noches a mi mamá. Pero mi mamá me dijo- ven para acá- Pero yo insistí en irme a dormir. Sin embargo, mi madre una cristiana de esas bien rígidas, me volvió a llamar y no tuve más que obedecer. Ella me dijo- échame el aliento- yo creyendo muy inteligente, en vez de soplar para afuera, jalé para adentro, pero ella metió su nariz en donde estaba mi boca y me llevó a la pila y agarró un jabón de lavar ropa y me puso a masticar jabón. Durante tres días saque pompas de jabón por la boca, por los ojos y los oídos. Ese fue el remedio de mi madre y nunca más volví a fumar. ¡Lo profético es poderoso!

¡Dios bendiga a todas las familias que creen en la palabra profética, porque tendrán una percepción y una intuición para descubrir lo negativo y lo malo y echarlo fuera de sus familias en el nombre poderoso de Jesús.

Saúl tuvo un destino diferente cuando recibió una palabra profética. Seguramente l nunca hubiese llegado a ser lo que fue, sino hubiera tenido un encuentro con el profeta que marcó su destino. De esta necesidad que tenemos los seres humanos de querer descubrir el mañana y el porvenir, Satanás ha sacado provecho y los astrólogos, adivinos, lectores de manos y todas esas cosas, han inducido a la gente al engaño, porque a veces nosotros como cristianos no hemos incursionado en lo profético.

Cuando tenía unos 8 años de edad, en mi congregación (en donde no se hablaba del Espíritu Santo, sólo en los himnarios) llegó un predicador de otro país y enseñó un mensaje muy poderoso. Llegué a saludarlo y me dijo: “Tienes voz de pastor”. Yo me sentí tan emocionado, que corrí con mi madre y le dije: “¡Mamá, yo voy a ser pastor!” Mi madre me dijo que apenas era un niño de 8 años y que aún no podía ser pastor, pero que cuando termine mi bachillerato y vaya a la universidad, decidiría si quería ser pastor. Lo que trato de decirle con esto, es que esa palabra profética marcó mi vida. El que este hombre me dijera que tenia voz de pastor siendo solamente un niño alteró mi destino profético. Mi vida nunca volvió a ser la misma.

Lo que voy a enseñar hoy va a ser poderoso, porque usted puede alterar el futuro de su familia cuando le damos lugar a los aspectos proféticos de la palabra.
Le voy a hablar acerca de estas cosas y voy a comenzar con la obediencia.
Observe que todo comenzó en Saúl cuando su padre lo mandó a buscar las asnas perdidas. Si alguien quiere un buen destino profético, debe aprender a obedecer. No era tarea honrosa, pero era su tiempo el buscar asnas. Saúl venía de una familia acomodada, porque cuando las asnas se perdieron, Cis le dijo que tomara a uno de los criados.

1Sa 9:3 Y se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl; por lo que dijo Cis a Saúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas.
Lo que deducimos de esto, es que el padre pudo haber enviado a los criados a buscar las asnas, pero decidió que tenía que instruís a su hijo en la obediencia mandándolo a buscar asnas aunque cualquiera de los criados pudo haberlo hecho. A veces, el destino de una persona comienza con palabras tan simple como: “haga su cama”, “cepíllese los dientes”, “salude a las visitas”…porque como dice un juego de palabras, es un riesgo poner a mandar a alguien que no aprendió a obedecer. Cuando la Biblia dice que Jesús, aunque era hijo aprendió la obediencia, es porque el destino profético de toda persona comienza a través de una actitud de sometimiento a las autoridades.

No era tarea honrosa, pero era su tiempo. Nunca se queje si está haciendo tareas no muy honrosas, porque probablemente Dios lo está educando porque hay algo maravilloso que ha preparado para usted en los tiempos venideros. En el libro de Deuteronomio, capitulo 6, habla de los padres que forman el destino profético de sus hijos, la escritura dice:

Deuteronomio 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

¿Cuántas veces le repitieron a usted que se lavara los dientes antes de que adquiriera el hábito?
La palabra hebrea para “repetir” era punzón, porque un punzón era un instrumento de hierro que tenía una cabeza y una punta y el martillo repetía el golpe una y otra vez, hasta que finalmente se formaba una estatua hermosa de mármol o un precioso objeto de madera. Cada vez que usted enseña obediencia, está forjando en sus hijos y en sus generaciones un destino profético. Si quiere llegar a ser rey, el proceso es atender a los padres naturales y espirituales, porque la obediencia se aprende y se hace como Jesús.
¿Se ha fijado usted que cuando la Biblia dice que Jesús se hizo obediente hasta la muerte, significa que para obedecer hay que morir? Morir al orgullo y al egoísmo.

¿Se ha fijado usted que la Biblia dice que el obedecer es mejor que los sacrificios? Yo recuerdo que en el tiempo en que yo conocí el pentecostés, en las iglesias evangélicas había una competencia para ver quién era más legalista y santo. Era una santidad externa. Las mujeres tenían la falda larga, el pelo largo… y la lengua larga. Y las personas decían que oraban 2 horas, otros que tenían como 7 días de ayuno y oración, porque siempre son más fáciles los sacrificios que la obediencia. Y muchas personas justifican en sus sacrificios la falta de sometimiento y esa es la razón del porque los procesos proféticos se retrasan para ellos.

En ocasiones también nos encontramos con personas que son rebeldes, renuentes y brinconas; pero muchas veces esas personas que tienen problemas para obedecer, es porque en el fondo de su corazón están heridas y estas heridas del corazón no hay sido sanadas. Corazones enfermizos…relaciones enfermizas. No podemos tener relaciones saludables con nuestros pastores, nuestros padres, cónyuges o las personas que son autoridad, si nuestros corazones están dañados. Pero Dios quiere que obedezca, sane su corazón de viejas heridas y reconozca la autoridad que Dios ha puesto sobre usted.
Hay un segundo elemento en este pasaje que se llama honra. En los tiempos bíblicos, los profetas eran videntes, que podía responder o aconsejar en situaciones de la vida. Y para consultar estos oráculos de Dios, había que llevar presentes como forma de honra.

1Sa 9:7 Respondió Saúl a su criado: Vamos ahora; pero ¿qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué ofrecerle al varón de Dios. ¿Qué tenemos?
1Sa 9:8 Entonces volvió el criado a responder a Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; esto daré al varón de Dios, para que nos declare nuestro camino.
Aquí hay una gran verdad de las escrituras: mucha palabra profética que ha sido soltada, no se ha cumplido porque no se han honrado. Muchas personas recibieron palabras proféticas, y se quedan esperando el cumplimiento de esta palabra, pero la palabra profética no ha llegado a su cumplimiento porque no se ha honrado. Déjeme darle un consejo: cada vez que Dios le envíe una palabra profética, saque algo para honrar esa palabra, porque de esa manera usted la activará.

Recuerdan que cuando volvía Quedorlaomer de la derrota de los reyes, éste había vencido a todos los reyes de Sodoma y Gomorra y a todos los reyes que estaban con ellos. Él traía un enorme botín, se había llevado la bendición de todos los demás pueblos y reyes. Pero Abraham armó a sus criados y cayó sobre él de noche, y la palabra del Señor dice que lo derrotó y cuando volvía, le salió a su encuentro el rey de Sodoma. Este rey le dijo: “Quédate con los bienes y dame a mí las almas”, dice una versión; porque el argumento del diablo es que te quedes con lo que no debes quedarte, porque no es tuyo.

Gen 14:21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.

Pero eso con lo que tú te quedas le pertenece a Dios y esa es la honra para tu destino profético. Por eso Abram le respondió:

Gen 14:22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra,
Gen 14:23 que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;
Gen 14:24 excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

La palabra dice que Abram se presentó delante de Melquisedec y le entregó lo mejor del botín y vino una palabra profética de parte de Melquisedec y le dijo:

Gen 14:19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
Gen 14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Cuando tú sueltas la honra, Dios hace que todos tus enemigos sean entregados en tu mano.
En nuestras manos están todos nuestros enemigos: enfermedades, pobreza, quebrantos, miserias, amenazas, persecución, hostigamiento; porque la honra del Dios todopoderoso nos ha dado su favor.

¡Levántese con una honra para que toda esa palabra que el Dios del cielo le dio, sea cumplida en su vida y en sus generaciones venideras!

Por eso en Hebreos 7:6 dice:

Heb 7:6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.
¿Por qué lo bendijo?
Porque al dar los diezmos, se activaron. Muchas personas tienen promesas, pero todas sus promesas se activan cuando usted las honra.
¿Por qué es tan importante la honra?
Porque la trascendencia profética va más allá de lo que ofrece. En los tiempos bíblicos, las asnas eran un reconocimiento de la prosperidad de una familia, era como tener un bonito vehículo, por eso es que las estaban buscando. Lo que dio el criado y Saúl fue la cuarta parte de un ciclo de plata y hallaron las asnas. Pero no solo hallaron las asnas, sino que con las asnas el profeta le entregó el principado de la nación de Israel. La honra profética va más allá de lo que tú das. Lo que tú das nunca se comparará con lo que recibirás del Dios del cielo.

Déjeme darle un detallito bíblico sobre esto:
En una ocasión los cobradores de impuestos del templo le dijeron a Pedro (parafraseando): “Tu Maestro es moroso, es un deudor que no paga el impuesto del templo”. Pedro se irritó y cuando entra a la casa, Jesús lo estaba esperando y antes de que hable, Jesús le dice: “Amigo, ¿de quién cobran los reyes de la tierra sus tributos, de los hijos o de los extraños?” y Pedro respondió: “De los extraños”. Y Jesús dijo: “Entonces, ¿por qué me están cobrando el impuesto del templo si el templo le pertenece a mi Padre y yo no estoy obligado a pagar? deberían ser los extraños los que paguen el impuesto. Pero para no ofenderles, ve al mar, echa un anzuelo y al primer pez que saques ábrele la boca y hallarás una moneda. Con esa moneda les darás la honra que requieren y pagarás los impuestos por ti y por mi”. Pedro se fue al mar, echa su anzuelo y automáticamente, el pez agarra el anzuelo y cuando Pedro lo saca y le abre la boca, allí estaba la moneda.

Déjeme explicarle unos detalles de esto antes de continuar:

Cuando usted nació, nació bendecido. La Biblia dice:
Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
Ya Dios le escogió desde antes de los siglos eternos y sus nombres ya habían sido puestos en el libro de la vida. En pocas palabras, cuando usted recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador, su nombre no lo escribieron, su nombre ya estaba inscrito, sólo se hizo evidente. Desde que usted nació, nació sano, nació próspero, nació salvo. Claro, tenía que llegar su encuentro con el Señor, pero cuando usted nació, nació bendecido.
Cuando Pedro saca el pez y le abre la boca, allí está la moneda. ¿Se recuerda que el Señor le dijo a Pedro que sería pescador de hombres? ¿Qué son los hombres? Son peces. Cada persona que se convierte trae en su boca, prosperidad y abundancia. Desde que a usted lo trajeron a los caminos de Dios y lo pescaron, usted ya venía bendecido, la bendición del Señor ya venía con usted.
Para que usted pueda encontrar sus peces y sus monedas, tiene que creerle a Dios y echar su anzuelo creyendo que lo que Dios le ha dicho y prometido, así sucederá.
Algunas personas tendrán que dar en algún momento una ofrenda para activar una palabra profética que Dios les dio en un momento determinado para que su destino profético sea cumplido.

Veamos ahora a Saúl:
Cuando la Biblia habla de Saúl, dice que él era alto y hermoso, y a veces hay cosas contradictorias en la vida, porque aunque hay personas que desde que nacieron, nacieron bendecidas, muchas menosprecian su identidad familiar.
¿Por qué cuando Samuel le dijo a Saúl todo lo que le esperaba, le respondió lo siguiente?

1Sa 9:21 Saúl respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?

Si usted lee la Biblia verá que esto no solo le sucedió a Saúl, también a Moisés y Gedeón. Y aunque Dios los había escogido para cosas maravillosas, ellos menospreciaron su identidad familiar y el favor de Dios para su vida. Recuerdo que hace unos años, los profetas no eran muy apetecidos, y una de las razones era que se tenía el concepto de que si Dios levantaba a un profeta, era para que denunciara los pecados del pueblo y pusiera en evidencia lo que estaba oculto. Entonces, aquellos profetas lo miraban a uno y decían: “Veo las llamas del infierno sobre su cabeza y alrededor de su cuello está enroscada la serpiente antigua. Lo vi a la orilla de un precipicio y de repente se tambaleaba porque se iba al abismo”.
En la iglesia pentecostal en donde crecí, se levantó una señora que decía que era profeta y un día dijo que el Señor le mostraba la calavera del hermano Alfonso, un ancianito fiel de unos 75 años que se congregaba allí. ¡Esa semana se murió el hermano Alfonso! ¡Creo que no se murió por la palabra profética, sino del susto por lo que la hermana había dicho! La palabra profética no te denigra, sino que te honra, te valora y valora el llamado de Dios para su vida.
Samuel lo sentó en su mesa y le dio el mejor lugar honrándolo entre los convidados.
¡Hay una silla preparada para usted en donde todavía no se ha sentado, pero en donde la palabra profética y Dios te colocarán y te sentarán para que recibas honra y privilegio. La palabra profética te valora para que te conviertas en rey, porque la Biblia dice que Él nos hizo reyes y sacerdotes.
Apocalipsis 5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

¡Jesús es el rey de reyes!
¿Alguna vez leyó en la Biblia que Jesús es el rey de los pobres, o de los enfermos, o de los perdedores o fracasados, o los perdidos? El no es rey de ninguno de ellos, Él solo es el rey de reyes. ¡Lo que hace tu destino profético es convertirte en un rey y darte un lugar de dignidad que nunca antes habías experimentado en la vida!

Los padres y esposos deben usar lo profético para bendecir a las familias y las generaciones venideras.
Declaramos que nuestras familias serán bendecidas, que sobre nuestra mesa siempre habrá abundancia de pan, que en nuestra familia no habrán mendigos, pordioseros, homosexuales, prostitutas. Declaramos que en nuestra familia habrá gente próspera y bendecida. Nunca moriremos de cáncer ni prematuramente, sino que llegaremos al final de nuestros días. Seremos personas bendecidas. Veremos a nuestros hijos, nietos y nuestras generaciones venideras. Toda la familia le servirá al Señor, ni uno solo se perderá. Declaramos proféticamente que los mejores años de nuestra vida son los que están por venir.

Si bien es cierto que en lo profético tiene que ver la honra y nuestra identidad profética, la finalidad de lo profético es el cambio. La palabra profética está abriendo un destino glorioso para nuestras familias y nuestras generaciones.
En este proceso de cambio, Saúl consideró que su padre estaría preocupado por él. Los padres deben interesarse en los hijos antes que en las asnas, aunque toda familia debe tener asnas. Es más fácil para los hijos amar, honrar y servir al Señor si ven que Dios le ha bendecido y prosperado, van a crecer con la imagen de un Dios bueno. El mejor lugar para prosperar es el reino de Dios.
Si quiere cambios profetice. Saúl fue mudado en otro hombre cuando profetizó. La palabra del profeta fue:
“Te irás de aquí en tu camino y hallarás a unos que bajan y otros que suben del monte. Los que bajan son las personas que Dios pondrá en tu camino y que traerán las experiencias de Dios y te ayudarán a subir. Los que suben son los que van contigo en el proceso para llegar arriba y alcanzar su destino profético. Hallarás la guarnición de los filisteos porque aunque Dios cumple lo que promete, el diablo tratará de impedir que lo profético se cumpla en tu vida y pondrá muchas guarniciones de filisteos; pero debes decirle al diablo que su mejor esfuerzo no será suficiente, porque el Dios que está contigo y te ha prometido, te llevará a tu destino profético.

1Sa 10:5 Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.
1Sa 10:6 Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.
1Sa 10:7 Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.

¿Hay algo que usted está viviendo y quiere alterar? ¿Hay algunos problemas que está enfrentando y no ha podido solucionar?
Profetice sobre las circunstancias por las que usted está atravesando.

Veamos tres claves proféticas:
1. …sube delante de mí al lugar alto,
1Sa 9:19 Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón.
La palabra profética es para que suba a los lugares altos, serás cabeza y no cola, estarás arriba y nunca abajo.

2. …y come hoy conmigo
Cuando lo sentó a la mesa le dio una posición especial y cuando sirvieron la comida le dio una porción especial y cuando le derramó aceite le dio unción especial. Cuando usted comulga con lo profético, usted tiene una posición, una porción y una unción especial. Esa es la tarea de los que somos padres y profetas.

3. …y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón.
El problema de algunas personas es que se despachan solas. De pronto no están de acuerdo con algo y simplemente se van. Nunca haga eso, por eso es que los hijos que se casan tienen que ser despachados con una palabra profética paterna diciéndoles que les va a ir bien y que son bendecidos por él. Hay personas que se van de una iglesia después de haber tenido cargos, privilegios y responsabilidades y se despachan a otro lugar, y eso nunca funciona porque no fueron despachados en el orden de Dios.

La palabra profética es la que marca tu destino. El proceso es sube, come y te despacharé.

Pastor Efraín Avelar


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