Martes, Septiembre 07, 2010
   
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Uvas Machacadas

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Uvas Machacadas

Danilo Montero

Vendrán tiempos, y ya los estamos viviendo, en donde en el mundo se hable del humanismo, de las cosas que las personas quieren vivir y hacer para ellos mismos, y dirán “no necesitamos la presencia de Dios para vivir bien, para tener una larga vida…lo podemos hacer solos”.

En la II Guerra Mundial en Inglaterra, las iglesias se encontraban llenas, en medio de la necesidad y los problemas todos buscaban a Dios, pero luego que esto pasó, al día de hoy, son museos en los cuales solo hay historia. Pero el libro de Malaquías dice que Dios tiene un libro de memorias donde están escritos los nombres de los fieles que buscan su nombre y han permanecido en su amor.

Salmo 84. Si miramos bien el título podremos ver que David hizo un canto que se llama “de las uvas machacadas”, es un canto que se utiliza a la hora de machacar las uvas. David quiere utilizar esta tonada y les escribe a los músicos que utilicen esa misma tonada. Aunque no haya nada confirmado, creo firmemente que la persona que escribió este Salmo es David, debido a su revelación y conocimiento de la casa de Dios. En aquel momento podría andar huyendo de Saúl o en alguna prueba y todos sabemos que solo se podía adorar a Dios en el Templo o en la Tienda de Dios, así que pareciera que le hace falta ese lugar de adoración.

Miremos como comienza en los versículos 1 y 2,

1 ¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!

2 Anhelo con el alma los atrios del Señor; casi agonizo por estar en ellos.

Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.

 

Analicemos esto de nuevo y pensemos en lo que estamos leyendo “casi agonizo”, hablando del deseo de conocer y acercarse a Dios. No es una exageración sino que es un sentimiento real, por eso dice: siento un anhelo y deseo por estar en tu casa… “tengo que hacer algo, no me puedo quedar sentado ni donde estoy, no importa el viaje y lo que me cueste pero tengo ese deseo de buscar a Dios”. Creo que algunas veces he compartido con ustedes esto pero puedo ver esa pasión y ese deseo de buscar y amar a Dios, es mi deseo que el Espíritu Santo te llene de deseo, pasión y anhelo por buscar a Dios con todo el deseo de tu corazón. Ni puedo ver al Salmista mascando chicle y mirando el reloj mientras alguien canta, no es la actitud, no es el deseo, algo tiene que suceder en nuestro corazón y voluntad, porque no estamos jugando a cantar canciones bonitas y románticas a Dios, sino que nos estamos acercando a la presencia del Señor de Señores y Rey de Reyes.

C.S. Lewis dijo “Dios siempre espera ser deseado”, Dios quiere despertar en nosotros ese anhelo, que sintamos que nos muramos si no nos acercamos a él y tendremos muchos deseos en la tierra por alcanzar, pero NADA debe ser tan importante como acercarse a Dios, como diríamos en tico, es como “morirse de ganas de hacer algo”. Recuerdo que en una iglesia estaban cantando, la gente postrada al frente y llorando, y en medio de la adoración suena un celular; era de unos de los muchachos ahí postrados, se paró como si nada y comenzó a hablar con su novia… Necesitamos conocer a quien estamos adorando.

En el versículo 10, “Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos”. Les pido disculpas a todos los teólogos, pero esto no es una exageración, sino es una realidad que tiene alguien que conoce a Dios. Esta es una declaración que me hace creer más que fue David quien escribió esto. Cuando David huía, un rey lo recibió y le entregó una ciudad, Siglad. ¿Te puedes imaginar que puede ser andar de cueva en cueva, con todos los “chunches”, en cada lugar que te establecieres llegaba una palabra “ya Saúl ha descubierto este lugar”? Así que andaba pasando de lugar en lugar, ¿qué sentirías si alguien en medio de esta situación te ofrece una ciudad?

Quiero hacer un paréntesis en esto y decirte lo siguiente “MUCHAS VECES LAS OPORTUNIDADES Y NEGOCIOS Y PUERTAS QUE SE ABREN NO SON DE DIOS PORQUE NO TE ACERCAN A LA CASA DE DIOS”, puede ser lo mejor que te haya pasado, pero si no te acerca a Dios, no es el plan de Dios para tu vida, algunas aparentes bendiciones no son bendiciones, sino DISTRACCIONES. David andaba huyendo y pudo haber pensado que ya todo estaba bien… “Saúl no va a llegar aquí”… se sentía muy cómodo. Pero un día le robaron todo, hasta su familia y mujeres y casi lo  apedrean los suyos, porque CUANDO LAS COSAS ESTAN BIEN TODOS ESTAMOS ALEGRES, PERO CUANDO NO ME VA BIEN QUIERO CULPAR A MI LIDER. David entonces se humilló y pidió consejo a Dios.

Dios le habló y dijo: “¡corre!... están a tres días y te los entregaré” y así fue. Luego David dijo: “empaquemos, no quiero nada con este lugar sino vamos porque yo pertenezco a la Casa de Dios, a estar cerca de la adoración”, por eso David dice “prefiero ser un guarda en la Casa de Dios, que andar en palacios en donde Dios no esté conmigo”. ¡Esa es la pasión de alguien que quiere hacer la voluntad de Dios! En la ley cuando alguien tenía un esclavo, tenía que dejarlo libre a los siete años, pero algunas veces el plazo se alargaba y si el esclavo quería quedarse con su amo, tenían que venir al templo y con un clavo le atravesaban la oreja a la pared, entonces lo que decía David era que “él prefería que lo atravesaran y marcaran, en lugar de estar en un palacio”.  Es que buscar a Dios te deja marcas, amar a Dios te va a marcar de por vida… es un bendito precio que hay que pagar. El salmista dice que hay bendición para los que aman la casa de Dios. Cuando hablo de amar la casa de Dios, es amar a Dios, su presencia, servirle y congregarse amando a Dios.

El versículo 5 dice, “Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que sólo piensa en recorrer tus sendas”. El versículo me habla de esta bendición, escucha bien: “dichoso”. Busqué una versión que me aclaró bien este versículo. (Le explico que el Salmo 84 es un cantico de los peregrinos que subían a Jerusalén a adorar. En la última colina, ya acercándose para adorar, los peregrinos agarraban fuerzas y ánimo después de meses de viaje, pero una vez que veían la montaña de Dios donde iban a  adorar, empezaban a cantar acerca de las fuerzas que Dios les daba a ellos).  “dichosa aquella persona en que en su corazón solo se construyen gradas para acercarse a Dios”, dichoso aquel quien pudiendo huir de Dios en medio de los problemas, no decide huir, sino que en medio de la aflicción construye una grada en el corazón y dice “Señor yo te voy a buscar una y otra vez, una y otra vez me voy a acercar a ti”. El te dice en medio de ese reto, esa pereza y ese problema: “construye una grada y acércate a Dios.”

Dios te promete cuando tienes esto en tu corazón, que te dará fuerzas nuevas, te dará gracia cuando más lo necesites, ¡sigue adelante! David se pudo quedar en el piso y no hacer nada, pero decidió levantarse y seguir caminando. Muchos dirán: “he estado esperado para ver un cambio, un milagro, algo nuevo de Dios”, pero hoy te digo: “tu milagro está a la vuelta de la esquina”, sigue adelante has hecho muchas cosas para que en este punto vayas a negar tu fe, Dios tiene fuerzas nuevas para ti, puertas abiertas para ti, Dios tiene tu negocio, Dios tiene esa relación para ti solamente si deseas construir esas gradas y acercarte a Dios. Pero, ¿cómo puedes provocar a Dios? Pues ¡deséalo! y ponlo en el primer lugar en tu corazón, dale el primer lugar en tu mente y en tu corazón, dale el primer chance, la primera oportunidad, para que Él torne las crisis y los problemas que parecen diseñados para destruirte. Pero él va a hacer que eso sea de bendición para ti. De ahí el cántico de las uvas machacadas, porque es un proceso duro y fuerte y son majadas, pero Dios va a sacar los mejor de nosotros……

¿Cuántos de nosotros podemos decir “soy una uva machacada y tengo que construir una grada en mi corazón para acercarme a Dios”?, es decirle a Dios quiero que seas lo primero, te quiero a ti, yo escojo amarte, buscarte, desearte en mi corazón y amar tu presencia más que a nada…. Me sacudo de esta indiferencia, de esa pereza, de esos deseos que me alejan de Dios, de esas distracciones y ¡clama a Dios en tu adoración! y dile al Señor que le amas y que le necesitas. Estamos destinados a amar a Dios.

¡He decidido que voy a amar la Casa de MI DIOS!

Danilo Montero

 

 

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